No escondas al niño que llevas dentro: disfruta aprendiendo

A los niños pequeños les encanta aprender. Jugar es aprender para ellos. Descubrir, preguntarse el porqué de las cosas… A mi hijo de 4 años le encanta leer palabras que le resultan complicadas, y nunca se avergüenza cuando comete algún error. Sin embargo, muchos adultos le tienen pánico a los errores, casi tanto como a aprender. En algún punto de sus vidas, se han dado cuenta de que estaban obligados a hacerlo, y eso ha generado en ellos un rechazo hacia lo nuevo, lo desconocido y lo que supone un reto.

Para ti, ¿cuándo pasó a ser aburrido aprender? ¿Cuándo pasó a ser una obligación?

Yo tenía 7 años en ese momento. Nuestro profesor nos mandó copiar 10 frases que eran prácticamente iguales sin darnos ninguna razón para ello. Recuerdo aquel simple hecho de copiar como un punto de inflexión: algo dentro de mí me hizo darme cuenta de que aquel profesor no estaba allí para cuidarnos, guiarnos y enseñarnos.

 

Después de acabar el instituto, una carrera y un máster, descubrí que aprender por mi propia cuenta era mucho más placentero que hacerlo como parte de una gran institución. Desde que acabé el máster, he estudiado enseñanza, historia, política, marketing, empresariales, canto en incluso budismo. Todo como resultado de clases individuales o en grupos reducidos, conferencias y estudio autónomo (con libros, podcasts, YouTube, blogs…). Según nacía mi interés por algo o mi trabajo requería que ganara ciertas aptitudes, simplemente me enfrentaba a un campo nuevo.

Una de las maravillas que nos ofrece el mundo como lo conocemos hoy es la flexibilidad para aprender infinidad de cosas. Seguro que has oído que el aprendizaje continuo pasará pronto a ser un aspecto fundamental de la vida laboral. Teniendo en cuenta que los cambios y la evolución tecnológica son cada vez más rápidos, también nosotros nos vemos obligados a evolucionar con ellos. Personalmente, entiendo esa evolución con una parte fundamental de la existencia humana. ¿Acaso el mundo se detiene alguna vez? Si tratamos de aferrarnos a un instante, este desaparece inevitablemente, o pasa a ser algo nuevo e inesperado.

 

En Taylor School tratamos de asegurarnos de que tanto niños como adultos aprenden de una forma agradable. Aprender se convierte en algo agradable cuando los alumnos están motivados y son capaces de ver una evolución real en vistas a una meta viable. Actividades tales como juegos y canciones, entre otras, son herramientas que empleamos, pero que siempre se integran la clase. Aprender un idioma es agradable, divertido y puede ser muy gratificante. Cuando la gente se da cuenta de que puede jugar con un idioma, de que puede crear, inventar, e incluso mentir en un idioma, gana una confianza que no se podría adquirir simplemente siguiendo un libro de texto.

 

El colegio acabó con mi pasión por aprender, pero he tenido la suerte de descubrirla de nuevo. ¿Y tú? ¿Cuándo dejaste de disfrutar aprendiendo? ¿Estás listo para volver a hacerlo?

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